Hoy puedo escribir, quizás mañana sea tarde. Sólo quedo yo para contaros cuánto hemos sufrido. Mi nombre es Swiiick, con tres ies.
Todo comenzó cuando no prestamos atención a las señales. Eramos
demasiados, pero demasiado nunca es suficiente para la política y sus
políticos. Animados por una religión que pregona la abundancia y que
nunca siente llenas sus arcas, nos lanzamos, ansiosos, a satisfacer
todos nuestros vicios. Una nueva religión, otra más, qué, como todas, se
fagocita
a sí misma. ¿Y ahora qué?. Cuando no hubo comida para todos, hubo que
robar. Cuando no hubo espacio para todos, hubo que colonizar nuevos
mundos... y esos mundos, tenían su propio dueño. No pude entender lo que
pasaba hasta que fue demasiado tarde. Tarde para los demás. Atraídos
por esa música, burlona, estridente,... eficaz. Uno a uno fueron
cayendo. En masa fueron cayendo. ¡Dios bendito, qué frío hace aquí!.
Ahora me escondo de ellos, especialmente de Él, aunque bien sé que
nada puede contra mí. Vivo en este húmedo agujero. No me encontrará.
¡Maldito sea, Él y toda su descendencia!. Mi nombre es Swiiick, con tres ies. Estoy sordo. Soy, el último ratón de Hamelín..
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